Una pérgola puede formar parte del proyecto de una vivienda desde sus primeras fases o incorporarse años después, cuando la casa ya está construida y el espacio exterior lleva tiempo utilizándose.
En ambos casos es posible desarrollar una solución bien integrada. Sin embargo, el punto de partida es diferente.
En una obra nueva podemos anticipar determinadas decisiones antes de terminar la vivienda. En una propiedad existente debemos comprender primero lo que ya tenemos y adaptar el proyecto a esas condiciones.
Y existe también una situación intermedia especialmente interesante: una vivienda que va a reformarse.
Por eso, más que preguntarnos si es mejor instalar una pérgola en una vivienda nueva o existente, conviene plantear otra cuestión:
¿Qué cambia en el proyecto según el momento en el que decidimos incorporar la pérgola?









